domingo, 25 de enero de 2015

No mediaré palabra alguna. Dejaré que actúe el silencio. La inacción, entonces, será acción. Los silencios volubles y las treguas impuestas serán gritos que romperán cristales. Estos silencios estarán tan llenos de tantas cosas que estallarán por todas partes dinamitando todo lo que se encuentren a su alcance. Y ya no se dirá; entonces dios creo la palabra. Ella ya estaba creada y junto a ella habitaba el silencio. Se compenetraban bien aunque en ocasiones les costaba distinguir y respetar los márgenes. El caos, omnipresente, contribuyó al desfase, la ambigüedad y la hipocresía. Era justo entonces cuando el silencio entró en acción. Un silencio armado y potente. 



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